El bosque encantado de los osos dulzosos


El bosque  encantado de los osos dulzosos:

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Erase una vez, en el bosque mágico de los árboles bizcochos, vivían en comunidad un grupo de ositos mágicos llamados los osos dulzosos. Los osos dulzosos vivían en pequeñas casitas encaramadas a unos grandes árboles que tenían la peculiaridad que generaban unos ricos bizcochos con los que los osos se alimentaban dulcemente.

Los bizcochos que los árboles producían eran indispensables para los osos dulzosos ya que sin ellos no podrían conservar las propiedades mágicas que los hacían distinguirse de todos los demás osos. Estos bizcochos les otorgaban propiedades  mágicas de invisibilidad y les hacían desarrollar unos lindos colores que eran admirados por el resto de animales de otros bosques. Los osos dulzosos , gracias a los bizcochos que crecían en los árboles , eran capaces de desarrollar propiedades mágicas que tan solo ellos podían realizar, como tener la capacidad de hacerse visible o invisible en cualquier momento o lugar para poder protegerse de cualquiera que pretendiese hacerles daño o distribuir la magia de sus bonitos colores por diferentes bosques para de esta  manera otorgar colorido a las diferentes flores y frutos que pudieran crecer por el lugar.

Los osos dulzosos eran unos ositos muy singulares, su carácter era muy dulce y cariñoso y siempre sabían cómo alegrar con sus colores y su cariño a todos los animales que acudían a ellos en busca de consuelo. Los osos dulzosos siempre estaban dispuestos a ayudar  y a ofrecer su cariño a todo animal necesitado.

Uno de los días en que el oso Perezoso se encontraba en una de las ramas disfrutando de su lindo bizcocho, el Oso Armonioso acudió  en su búsqueda muy sorprendido ante lo que acababa de descubrir en una de las ramas donde se encontraba su linda casita.

-¡ Buenos días Perezoso!. ¿ Has probado hoy uno de los ricos bizcochos que crecen en tu árbol!- dijo el oso Armonioso observando cómo Perezoso se introducía un  trozo de gran bizcocho en su linda boquita.


 
-Si, claro. Ya sabes que tenemos que alimentarnos adecuadamente, sin las propiedades que nos otorgan los bizcochos perderíamos nuestras cualidades mágicas- dijo Perezoso algo extrañado por la pregunta.

-Es que hoy mi árbol ha amanecido algo triste y los bizcochos que produce han dejado de tener  el sabor habitual- dijo algo preocupado Armonioso.

-¡ Qué extraño!! – dijo el oso Perezoso. Nunca antes había escuchado que los bizcochos perdieran sus sabores característicos. Tenemos que avisar al Oso Valeroso para que investigue el motivo por el que los bizcochos de tu árbol están perdiendo sus características.- continuó diciendo el oso  Perezoso.

-Si , espero que no sea nada grave y que pronto mi querido árbol se recupere y sus frutos sigan siendo tan especiales como  hasta ahora- continuó diciendo el oso Armonioso.

Y dicho esto los dos ositos partieron enseguida en dirección de la casita de Valeroso, dispuestos a investigar las razones por las que los bizcochos comenzaban a perder sus cualidades.

En seguida llegaron a la casita de Valeroso y de un gran salto y gracias a su magia, se encaramaron en un momento a una de las ramas de su árbol y tocaron una ligera campanilla para que el oso Valeroso hiciera su aparición.

De repente, el oso Valeroso apareció llevando consigo uno de sus bizcochos mágicos dispuestos a ofrecerles un pedazo.

-Hola queridos amigos Armonioso y Perezoso. ¿Que os trae por mi árbol?- dijo  Valoroso con su sonrisa habitual dibujada en su linda carita.

-Pues tenemos un problema y hemos pensando que como tú eres el oso más valiente y listo de todos nosotros podrías ayudarnos a encontrar el motivo por el que los frutos del árbol de Armonioso está dejando de producir bizcochos sabrosos- dijo el oso Perezoso.

-¿ Pero cómo es eso posible? . Nunca antes había ocurrido que los bizcochos dejasen de tener su rico sabor. Si ellos comienzan a perder sus cualidades , en breve , nosotros comenzaremos también a padecer los efectos de la pérdida de sus propiedades mágicas y nuestros poderes comenzaran a disminuir- dijo en tono asustado el oso  Valeroso.

-Si, es por esta razón que nosotros hemos acudido en busca de tu ayuda- dijo preocupado el oso Perezoso.

-Está bien, vayamos al árbol de Armonioso. Voy a avisar al oso Animoso y al oso Cariñoso para que nos acompañen también- dijo el oso dando toquecitos de aviso con su linda campanilla para hacer  aparecer a los dos osos.

Y enseguida que el oso Valeroso hizo su llamado con la ayuda de su bonita campanilla, el oso Cariñoso y Animoso hicieron su aparición delante de los demás osos curiosos por el aviso que Valeroso les había acabado de hacer.

En cuanto lo tuvieron todo dispuesto, los cinco osos se dirigieron hacia el árbol de armonioso para comprobar que era lo que estaba sucediendo en su interior. Muy despacito los Osos con tres chasquidos de dedos disminuyeron de tamaño para poder introducirse en el interior del árbol de  Armonioso para comprobar que estaba ocurriendo en sus bonitas raíces y en su fuerte corteza que estaba haciendo que él árbol originara bizcochos defectuosos.

Los cinco osos recorrieron lentamente las raíces del árbol esperando descubrir la causa por la que el árbol se encontraba triste y sin fuerzas , pensaban que gracias a la magia de sus colores y al cariño que desprendían si recorrían sus ramas y su corteza con alegría podrían hacer que el árbol recuperar su armonía.

Pero durante su recorrido pudieron comprobar que algunas de sus raíces comenzaban a secarse y a deteriorarse, comenzaban a presentar un aspecto diferente que les hacían perder su vitalidad y esto estaba afectando a la producción de sus frutos.

-¡ Mirad eso de allí!- dijo Armonioso dirigiéndose a una de las raíces del árbol.

-¿ Son termitas!!!- dijo alertado Cariñoso.

-No puede ser, mi árbol está siendo invadido por un ejército de termitas- continuó diciendo Armonioso.

-¡ Que extraño!! Nunca antes las termitas habían invadido de esta manera nuestro bosque ni habían atacado a nuestros árboles- dijo abrumado el oso Perezoso.

-Pues algo extraño está haciendo que las termitas hayan venido en la búsqueda de la madera de nuestros árboles. Nuestro poder mágico siempre los  ha protegido de cualquier invasión de termitas o del ataque de cualquier ser humano que pretendiese hacerles daño. No entiendo porqué motivo ahora están siendo invadidos- dijo cabizbajo Cariñoso.

-¡ Y el ejercito es enorme!!- dijo muy triste Animoso. Debemos intentar frenar su ataque sino en poco tiempo todos nuestros árboles quedaran destruidos como consecuencia de sus efectos sobre las raíces y sobre sus cortezas- continuó diciendo Animoso.

-Si. Y dejaran de producir los dulces bizcochos que son la base de nuestra alimentación y de nuestros poderes. Sin ellos nuestras características comenzaran a deteriorarse, perderemos nuestra magia y con ellas la capacidad de protegernos gracias a nuestro poder de invisibilidad- dijo muy asustado el oso Cariñoso.

-Si es cierto, y además ya no podremos consolar y ofrecer nuestro cariño a los animales que necesiten nuestro amor y nuestro apoyo. Dejaremos de ser los osos dulzosos , ya no podremos dedicarnos a cuidar a los demás porque no tendremos bizcochos con los cuales endulzar nuestros hermosos colores y los corazones de los demás.- continuó diciendo Armonioso.

-Tranquilos se me ha ocurrido una idea- dijo Valeroso. Quizás si les preguntamos a las termitas la razón por la que han acudido en busca de la corteza de nuestros árboles podamos convencerlas de que abandonen nuestro bosque. Si les explicamos que si continúan deteriorando la madera de nuestros árboles nos dejaran sin alimento con el cual poder seguir manteniendo nuestra magia quizás decidan marcharse en busca de otros árboles con los cuales alimentarse- continuó diciendo el oso Valeroso.

Y en seguida, Valeroso fue en busca de una de las termitas para preguntarle la razón por la cual se habían instalado en el bosque.

-Hola querida termita- dijo el oso Valeroso acercándose a la termita. ¿Sabéis que el árbol donde os habéis instalado pertenece a mi amigo el oso Armonioso?- dijo afectuosamente el oso.

-Así es- dijo la termita. Y por eso estamos aquí. Tenemos una misión que cumplir. Destruir todos los árboles que se encuentran en este bosque- dijo muy convencida la jefa termita.

-¿Misión? ¿Destrucción?- dijo alarmado el oso Valeroso. ¿Pero quién os envía?- continuó diciendo el oso.

-El dueño del circo Liviano. – contestó la termita sin dejar de realizar su labor.

-¿Y por que el dueño del circo querría destruir nuestros árboles y con ellos los frutos que nos alimentan?- dijo  Valeroso intentando entender los motivos por los cuales estaban siendo invadidos por las termitas.

-Nosotros no lo sabemos, tan solo cumplimos órdenes. Y no nos iremos de esta bosque hasta dar por finalizada nuestra labor- acabó por concretar la termita que siguió alimentándose de la corteza del pobre árbol de Armonioso.

Y tras decir estas últimas palabras, el oso Armonioso fue rápidamente en búsqueda de sus compañeros los osos para contarles lo que la jefa de las termitas le había dicho. Tras contarles lo que había descubierto, los cinco osos partieron de nuevo al bosque, muy desesperanzados pensando que pronto deberían  abandonar el bosque si las termitas lograban realizar su cometido.

Y es que el dueño del circo, el señor Liviano, tramaba un tenebroso plan para poder capturar a los osos dulzosos y hacer que su circo recuperara la fama y el prestigio que había perdido gracias a la nueva actuación que pretendía realizar. Había descubierto que no muy lejos de allí se encontraba el bosque de los osos dulzosos muy conocidos por sus llamativos colores y por sus propiedades de repartir cariño y amor a todo aquel necesitado. Pretendía poderlos capturar y llevarlos a su circo para elaborar con ellos una nueva actuación que hiciera recuperar a su circo el prestigio perdido. Sabía que los osos dulzosos eran muy difíciles de capturar, ya que gracias a los poderes que les otorgaban los bizcochos que crecían en las diferentes ramas de los árboles del bosque encantado, se hacían invisibles en el momento en que percibían algún tipo de peligro. De esta manera se protegían siempre y salían victoriosos ante el enfrentamiento de cualquier animal o humano que quisiera capturarlos. Por esta razón Liviano había pensado que si lograba hacer que los osos dejaran de poder alimentarse con los bizcochos  dejarían de tener las propiedades mágicas que estos les  otorgaban y de esta manera sería muy fácil capturarlos y llevarlos a su circo para que realizaran la función que había pensado para ellos.  Por este motivo había enviado a su ejército de termitas al bosque mágico para destruir todos los árboles que habitaban en él y de esta manera evitar que siguieran produciendo los bizcochos con los que los osos se alimentaban, sin ellos, perderían irremediablemente su magia y con ella su poder de invisibilidad.

-¡ Muy bien hecho!- dijo Liviano dirigiéndose a una de las termitas que actuaban en su circo. Ya tenemos un árbol menos y un oso que pronto dejará de tener bizcocho con el que alimentarse .Pronto será presa fácil- continuó diciendo Liviano.

¿ Y qué tipo de actuación tienes preparada para ellos?- preguntó la termita temiendo que les arrebatara el protagonismo de la actuación que ellas realizaban en el circo del señor Liviano.

-Tranquila termita, que aunque logre capturar a los osos y consiga hacerlos trabajar para mí, la actuación estelar del circo seguiréis siendo vosotras- dijo Liviano intentando tranquilizar a la termita.

-Simplemente harán un espectáculo de acrobacias para entretener al público, ya que con la magia de sus colores y las cualidades amorosas que desprenden será suficiente para crear un buen espectáculo- dijo Liviano sonriendo para si mismo imaginándose el prestigio que conseguiría cuando los demás circos vieran que había conseguido capturar a los famosos osos.

-Está bien Liviano. Espero que esto no afecte a nuestro espectáculo de acrobacias- dijo algo preocupada la termita.


Y mientras los osos dulzosos se encontraban reunidos en el bosque intentando hallar la manera de conseguir que las termitas abandonaran sus árboles antes de que fuera demasiado tarde.

El oso valeroso y Cariñoso decidieron acercarse al circo para investigar los motivos por los que el dueño quería eliminar a sus árboles y a sus frutos, y una vez allí descubrieron que la razón por la que el dueño quería destruirlos era para poder capturarlos y someterlos a una de sus actuaciones para entretener al público.

Muy asustados se dirigieron de nuevo al bosque para comentarles  a los demás osos lo que habían descubierto y durante el camino un ejército de hormigas les frenó el paso.

-¡Deteneos ahora mismo ¡- dijo la hormiga Filomena dirigiéndose al oso Valeroso.

-NO podéis pasar por aquí. Tenemos acordonada la zona- dijo la hormiga muy convencida. Ningún extranjero podrá causar ruidos ni molestias  a nuestra querida reina- dijo Filomena ante la mirada de los dos osos.

Pero es que tenemos que cruzar esta zona de vuestro bosque si queremos llegar hasta el nuestro.- dijo cabizbajo el oso Cariñoso.

-Pues nadie pasará a través de nuestro hormiguero sin tener que enfrentarse al poder de nuestras cosquillas- dijo Filomena dispuesta a lanzar sobre los osos a su ejército si oponían resistencia.

-¡Pero nosotros no queremos enfrentarnos con vosotras tan solo queremos pasar!- dijo el oso Valeroso.

-No podéis, nuestra reina está muy enferma y necesita reposo absoluto. Ningún ruido puede enturbiar su descanso- dijo Filomena ante la mirada de asombro de  los dos osos.

-¿ Y qué es lo que le ocurre a vuestra reina?- dijo Valeroso.

-Pues que sus nuevos huevos pierden fuerza y no son capaces de generar nuevas hormigas- dijo Filomena. Si la reina no puede generar nuevas hormigas pronto nuestro hormiguero desaparecerá- acabó por concretar Filomena.

-Creemos que se deba a que se encuentra algo cansada y es necesario facilitarle el descanso para que se pueda recuperar- continuó diciendo Filomena.

-Pues quizás nosotros la podamos ayudar.- dijo el oso Cariñoso.

-Si nos dejas podemos introducirnos en vuestro hormiguero y quizás con la dulzor de nuestros colores y el amor de nuestros corazones lograremos conseguir que se recupere antes y pueda seguir realizando su labor.

-¿Vosotros podéis hacer eso por ella?- preguntó sorprendida la hormiga Filomena.

-Pues claro. Todavía somos los osos dulzosos – dijo en tono triste Cariñoso.


Y dicho esto los dos osos realizaron los tres chasquidos mágicos y comenzaron a disminuir de tamaño hasta alcanzar la altura de una hormiga. Muy despacito se introdujeron en el hormiguero acompañados por Filomena y llegaron hasta la sala donde se encontraba la reina.

-¡ Buenos días Reina Tirena!!- dijo Filomena. Perdonad que os moleste pero he traído a dos visitantes conmigo que dicen que son capaces de sanarte- dijo emocionada la hormiga.

-Son los osos dulzosos, Valeroso y Cariñoso, desean poder hablar con vos- dijo en tono solemne la hormiga.

-Está bies- dijo con voz cansada la reina. Hazlos pasar- continuó diciendo.


Y los dos ositos llegaron hasta la zona donde la Reina se hallaba y pudieron comprobar el aspecto que tenía y la tristeza que la embargaba. Poco a poco fueron dándose cuenta de que lo único que le pasaba a la reina es que estaba muy preocupada y que está preocupación le abrumaba creando en su interior una tristeza que provocaba que fuera incapaz de cuidar con todo el amor que ella sabía dar a sus pequeños huevos de hormiga. La falta de amor y de protección de la reina hacía que los pequeños huevecitos de hormiga no pudieran desarrollarse correctamente y muriesen antes de nacer. Los dos osos comenzaron a iluminar con colores el interior del corazón de la reina para liberarlo de la preocupación que la abrumaba y que pudiera recuperar su anterior sonrisa. La reina en cuanto sintió el dulce amor con que los dos osos la abrazaban comenzó a recordar el amor anterior con el que cuidaba a sus huevos de hormiga y comenzó a liberarse de la preocupación que sentía por el exceso de responsabilidad que tenía  ya que todas las hormigas del hormiguero dependían de ella para poder crecer y desarrollarse de manera adecuada.

Los sentimientos de tristeza y abnegación fueron sustituidos por bellos sentimientos de alegría y de despreocupación, que la liberaron del peso de la responsabilidad que la abrumaba . Gracias al calor y al amor desprendidos por el dulzor de los dos osos la reina  comenzó a recuperar su vitalidad y su poder de cuidar.


Todas las hormigas comenzaron a celebrar con los dos osos la recuperación de la reina, sabiendo que a partir de ahora las cosas volverían a ser como antes y que la reina podría volver de nuevo a engendrar.

Muy agradecidas la hormigas se mostraron dispuestas a ayudar a los dos osos en todo aquello que ellos pudieran necesitar.

-¡ Muchas gracias!- dijo la hormiga Filomena abrazando a los dos osos. Habéis liberado a nuestra reina de su enfermedad y gracias a eso podrá de nuevo a engendrar. ¿ De qué manera podríamos agradeceros la ayuda que nos habéis dispensado?- dijo la hormiga.

-No tenéis nada que agradecernos. Es nuestra función, somos los osos dulzosos , repartimos nuestro amor y nuestro calor para poder ayudar a animales como vosotros que necesiten nuestra protección- dijo en tono triste Valeroso.

-Bueno, hasta que eso sea posible- dijo apenado el oso Cariñoso.
-¿ Por qué decís eso?- dijo en tono sorprendido Filomena.

-Pues porque los árboles que nos alimentan están siendo destruidos por la plaga de termitas del circo de Liviano. Quiere acabar con nuestro bosque para capturarnos y someternos a uno de sus espectáculos. Si nos deja sin la magia de los bizcochos que producen nuestros árboles nuestros poderes pronto desaparecerán y nos podrá capturar fácilmente-  dijo apenado el oso Cariñoso.

-¿Termitas?- dijo Filomena en tono de sorpresa. Si vuestro único problema son las termitas habéis dado con la solución.- dijo en tono orgulloso Filomena.

-Las hormigas somos especialistas en la aniquilación y destrucción de termitas. En cuanto nos vean aparecer tened por seguro que saldrán huyendo espantadas- continuó explicando Filomena.
-¡ Ah si!!- dijo muy contento el oso Valeroso. ¿Podréis ayudarnos a liberarnos de ellas?- dijo muy emocionado el oso Cariñoso.

-Por supuesto, de esta manera os devolveremos el favor que nos habéis hecho liberando a nuestra Reina de su mal- continuó diciendo la hormiga. Nunca se sabe si algún día pueda volver a necesitar de vuestros cuidados y ninguna plaga de termitas hará que perdáis la magia de vuestros colores y de vuestro dulzor.


Y seguidamente los dos osos salieron del hormiguero y se dirigieron hacia el bosque mágico acompañados por Filomena y un gran ejercito de hormigas dispuestos a hacer que las termitas se marchasen y dejaran tranquilos a los osos dulzosos.


En cuanto las termitas vieron aparecer a los dos osos acompañados por el ejército de hormigas salieron disparadas en dirección al circo temerosas de que las hormigas estuviesen dispuestas a engullirlas.


Las termitas llegaron hasta el circo del señor Liviano que les esperaba deseoso de recibir noticias agradables pensando que al fin todo el bosque estaría desprovisto de árboles y bizcochos mágicos con los que alimentar a los osos dulzosos.

Pero en cuanto las termitas les explicaron que un ejército de hormigas les había atacado y que habían formado un cordón defensivo en la entrada del bosque mágico de los osos, el señor Liviano muy enfurecido con un gran insecticida en la mano, marchó hacia el bosque con la intención de resolver definitivamente el problema de las hormigas.


-No saben contra quien se enfrentan- dijo muy enfadado el señor Liviano. Si esos osos pretenden que una simple plaga de hormigas vaya evitar que mis termitas acaben con los árboles y su bosque están muy equivocados- dijo gruñendo Liviano.

Y en seguida llegó hasta el bosque mágico con el gran insecticida en la mano, deseoso de poder eliminar a las hormigas con él.

 

En cuanto los osos lo vieron llegar al bosque dispuesto a eliminar a las hormigas comenzaron a idear un plan con el que darle una lección a Liviano y de esta manera darle una lección que nunca podría olvidar.


Pensaron que si Liviano recibía el mismo castigo que pretendía  dar aprendería a no obligar a los demás a hacer cosas que no quisieran realizar, y de esta manera  se daría cuenta que lo más importante es siempre respetar a los demás.


Así que decidieron que , antes de que Liviano aplicase su insecticida sobre las hormigas, intentarían hacerlo disminuir de tamaño mediante el chasquido de sus dedos, hasta que alcanzase el tamaño de una hormiga. Una vez que Liviano adquiriese la forma y el tamaño de un insecto, lo trasladarían al hormiguero donde le obligarían a realizar los duros trabajos que una hormiga tiene que elaborar para mantener en buen estado su hormiguero y si se negaba a hacerlo, le amenazarían con el insecticida hasta que decidiera regresar a su circo y dejar a los osos convivir tranquilos en su hogar.


Muy decididos los osos se acercaron a Liviano y antes de que pudiera aplicar el insecticida sobre las hormigas, chaquearon los dedos tres veces y gracias a su magia Liviano comenzó a empequeñecerse y se vio convertido en un pequeño insecto.


Las hormigas aprovecharon el momento y sin darle tiempo a reaccionar, lo agarraron fuertemente con hojas y ramas de árboles y lo llevaron hasta la entrada de su hormiguero donde un ejército de hormigas lo esperaban para someterlo a duros trabajos.


El pobre Liviano gritaba desesperadamente para que las hormigas les dejasen en paz y para poder retomar su actividad en su circo donde poder respirar tranquilidad.

Así que rogó a las hormigas poder recuperar su libertad acordando que nunca más el bosque de los osos con sus termitas volvería a atacar.


Y de esta manera fue como los osos consiguieron hacer entender a Liviano que no puede obligar a ningún otro ser a hacer actos que no desee realizar ya que no es posible someterlos y jugar con la libertad de los demás,  ya que si lo intentas  convertido en un insecto te verás,  luchando cada día  contra un insecticida siempre dispuesto a quererte aniquilar.


Y colorín , colorado..este cuento se ha acabado.


Los Wikicuentos multiculturales.

Mónica Zambrano.



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